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Sitios arqueológicos

El Palacio Visigodo del Pla de Nadal   



La villa áulica de época visigoda del Pla de Nadal, ubicada en Riba-roja de Túria, constituye un ejemplo prácticamente único en las tierras valencianas de conjunto arquitectónico residencial, paradigmático del estamento nobiliario de la Antigüedad tardía.
Este excepcional recinto de fachada torreada y pórticos perimetrales, al modo de las villae romanas con torres avanzadas típicas de la Germania romana, debió estar dotado al menos de dos plantas que alcanzarían los doce metros de altura; una superior, aula dominical, donde estarían instalados los numerosos frisos y elementos escultóricos tallados a bisel, que constituyen la singularidad más específica de este yacimiento, y una planta baja rústica destinada al almacenamiento de grano, vino o aceite en grandes doliae.
Una de las singularidades del edificio del Pla de Nadal reside en su gran riqueza escultórico-arquitectónica, habiéndose recuperado unas 800 piezas de piedra labrada, de las que 400 corresponden a las fábricas del mismo y otras tantas a elementos ornamentales. Algunas de estas piezas actualmente se encuentran expuestas en el MUPLA.
Entre las piezas singulares destaca un pequeño medallón con anagrama orlado de roleos vegetales similares a los de los frisos y placas decorativas. La parte central está ocupada por un anagrama en forma de cruz en el que pueden identificarse las letras T, E, B en el brazo vertical; D, E, M en el horizontal y nuevamente en el vertical I y R, que podría transcribirse como TEBDEMIR. Nombre similar al epígrafe TEVDINIR, grafiado en el reverso de una venera y que cabría entender como referidos a un mismo personaje, el fundador o propietario de esta magnífica quinta palaciega. Este nombre podría vincular este edificio palatino al personaje histórico Teodomiro de Orihuela, suscriptor del famoso Pacto de sumisión a los árabes de principios del siglo VIII.


València la Vella
Así se conocen las ruinas situadas en una terraza sobre el río, entre el margen derecho del Túria y el barranco de la Cabrassa, a unos 3 km al sudeste de Riba-roja de Túria. Es uno de los yacimientos arqueológicos valencianos del que contamos con noticias más antiguas, siendo mencionado en el siglo XIV por el Consell de València en relación a un proyecto para transvasar aguas del Xúquer al Túria y en el siglo XV por la Batlia, la cual concedió licencia a un particular para “recerca de tresor” en València la Vella y término. Las investigaciones arqueológicas han permitido determinar la cronología visigoda y la funcionalidad militar del yacimiento. Lo característico del lugar, de una superficie aproximada de 4 ha, es la existencia de una potente muralla de 1,80 m. de espesor, que se adapta a la topografía del terreno, reforzada por torres planta cuadrada (3 x 3 m) de proyección exterior, ambas de mampostería trabada con hormigón de cal.  

 

Este yacimiento, único por sus características y cronología en la Comunidad Valenciana, ha sido interpretado como un castro visigodo de la segunda mitad del siglo VI, que formaría parte de las fortificaciones, castra y castella, estratégicamente situadas controlando el territorio circundante y articuladas en torno a calzadas importantes y en función de los centros urbanos, normalmente amurallados y asiento de una sede episcopal, caso de la ciudad de Valencia, probablemente relacionado con el complejo momento histórico de reorganización y control de estos territorios por parte del monarca visigodo Leovigildo, en respuesta a la ocupación bizantina del sur. Es uno de los escasos ejemplos de arquitectura militar visigoda y uno de los mejores y cronológicamente más tempranos identificados en la Península Ibérica. Además, en el mismo yacimiento y en los alrededores, se documentan abundantes testimonios de la Guerra Civil, y por otra parte, se asienta un yacimiento fosilífero del Mioceno marino. 
 



 

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